martes, 6 de mayo de 2014

LA LITERATURA DE LO COTIDIANO NO DEBE NECESARIAMENTE ENSEÑAR ALGO


A menudo se asocia a la literatura infantil con la educación, pues se supone que esta literatura se presenta en la edad indicada en que estamos aprendiendo las bases de lo que seremos cuando seamos adultos, por lo que se intenta establecer que sea más que una expresión artística y por lo tanto cumpla el rol educativo; que enseñe y deje moralejas a los niños. Sin embargo, la literatura en general ha perdido ese toque “sacro”  y formativo, de tal modo que el autor tiene la libertad para expresar sus ideas, cotidianas y subversivas, y el lector tiene la libertad de interpretar a su modo.

La literatura Infantil y Juvenil dejó de ser un espacio estrictamente moralizador, y de presentar sólo mundos perfectos a los niños. Ya no encontramos  únicamente  libros donde se educa  a los lectores a comportarse, al contrario descubrimos discursos de alta controversia, de cuestionamiento y reflexión, dando a los lectores un espacio para desarrollarse como lectores críticos o sencillamente permitirles soñar. 

Ricardo Siri Liniers

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