martes, 6 de mayo de 2014

LA LITERATURA DE LO COTIDIANO NO DEBE NECESARIAMENTE ENSEÑAR ALGO


A menudo se asocia a la literatura infantil con la educación, pues se supone que esta literatura se presenta en la edad indicada en que estamos aprendiendo las bases de lo que seremos cuando seamos adultos, por lo que se intenta establecer que sea más que una expresión artística y por lo tanto cumpla el rol educativo; que enseñe y deje moralejas a los niños. Sin embargo, la literatura en general ha perdido ese toque “sacro”  y formativo, de tal modo que el autor tiene la libertad para expresar sus ideas, cotidianas y subversivas, y el lector tiene la libertad de interpretar a su modo.

La literatura Infantil y Juvenil dejó de ser un espacio estrictamente moralizador, y de presentar sólo mundos perfectos a los niños. Ya no encontramos  únicamente  libros donde se educa  a los lectores a comportarse, al contrario descubrimos discursos de alta controversia, de cuestionamiento y reflexión, dando a los lectores un espacio para desarrollarse como lectores críticos o sencillamente permitirles soñar. 

Ricardo Siri Liniers

lunes, 5 de mayo de 2014

¿QUÉS ES LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL? (2)

¿Qué es la literatura infantil?
Se entiende por literatura infantil, aquella literatura que tiene como destinatarios a un público infantil. Lo que por lo tanto define a este tipo de literatura son las diferencias entre los adultos y los niños, entre las capacidades lectoras, los intereses, los aprendizajes previos, los mundos imaginarios.
Recuerdo muy bien, cada vez que me he atrevido a sacar un libro de literatura infantil ante algún grupo de adultos, en ocasiones estos han sido jóvenes, pero adultos y en otras, adultos “con mayor recorrido”, pero en las dos situaciones los grupos han reaccionado con desconfianza, quizás un poco de vergüenza, por encontrarse sometidos a este momento de incomodidad, porque un libro infantil, se cree y es pensado, diseñado, coloreado, compaginado para que un niño lo lea, por lo tanto, tiene los colores que le hemos puesto a la infancia, tiene el tamaño llamativo para un niño y tiene los dibujos que nos quitaron en alguna etapa de nuestra adolescencia. Entonces estos grupos conejillos de indias, con incomodidad y escepticismo escuchan y miran mi lectura, al cabo de un rato, toda su postura cambia, se ríen y se alivian. Cuando la lectura termina, dicen algún comentario amable, comentan lo que les gustó, piden ver el libro de cerca, tocarlo, hojearlo, ya no se avergüenzan de haber sido público de literatura infantil sin estar de acompañantes de un niño (al cuidado de un niño, que es por lo que los adultos acuden o presencian acciones destinadas a este tipo de público). Entonces, me gusta pensar, se les expande la mente, entran a esta literatura, de la misma forma que entran a una literatura “para adultos”, pero con que con más motivación intencionada a través de los colores, las formas y las texturas.
Escribo desde lo empírico, porque la literatura infantil está hecha de la experiencia, está compuesta por los caminos lectores que tenemos desde antes de ser lectores, como lo diría Laura Devetach y si ahora hablamos de la literatura como género para niños, es porque su intencionalidad se ha formalizado. Antes los libros infantiles no fueron escritos necesariamente para estos lectores, fueron las épocas, los procesos, las circunstancias,  las que develaron este público.
Pero también se habla de literatura infantil, y a esto debe la gran fuerza con la que hoy se presenta: al trabajo del crítico y el estudioso de esta literatura, que muchas veces es el mismo escritor, o el profesor, que es profesor- escritor, o el mediador, que otras veces es mediador- escritor, sin olvidar al ilustrador/a. que de alguna manera han revivido un imaginario que se había roto con la llegada de Disney y su imaginario resuelto.
Las disciplinas de referencia, han dado fuerza al desarrollo de la literatura infantil y ha permitido que se genere este encuentro y debate sobre su definición, sobre si existe o no una diferencia entre los tipos de literatura para los grandes y para los niños.